Cuando los datos y la tendencia desmienten el cercano apocalipsis económico que anunciaban los voceros del PP; cuando la decidida posición política del Gobierno de Sánchez en la Unión Europea ha traído ventajas para España y ha hecho virar la política europea a posiciones que eran impensables ante el poderoso oligopolio energético; cuando los ERTE han evitado el cierre de muchas pequeñas y medianas empresas; cuando el número de afiliados a la seguridad social es el más alto conocido; cuando las reformas en el ámbito social y laboral (salario mínimo interprofesional, renta mínima, contratos fijos, empleadas del hogar, etc) no han causado la vaticinada ruina de las empresas ni han impedido cuantiosos beneficios; cuando los impuestos extraordinarios a la banca no la han llevado a la quiebra, sino que han supuesto un pequeño pellizco a los 21.000 millones de euros de beneficios obtenidos en el año 2022; cuando la política económica del Gobierno ha sido respaldada por la Unión Europea, a pesar de la desleal y reiterada intención del PP de torpedear los planes y el envío de fondos; cuando el PP carece de programa económico y lo fía todo, como siempre, a bajar impuestos a los ricos; cuando la naturaleza desmonta la ignorancia en que vivía el PP siguiendo la opinión del primo de Rajoy sobre el cambio climático; cuando se quiere fundamentar la orientación política de un país que se aspira a gobernar sobre tópicos rancios, chascarrillos malintencionados y baratijas ideológicas, en el mejor de los casos, y en el peor, sobre verdades a medias, mentiras completas y falsificaciones históricas, se busca una tabla que pueda salvar al PP de tanta incompetencia.
Entonces aparece Bildu transmutado en
ETA. Aquí también hay una ley “trans”, que en el PP aplican cuando les conviene:
si gobierna el PSOE, solo o en compañía, Bildu es ETA, una banda terrorista, aunque
ya no exista, con quien no se puede negociar y, mucho menos, lograr algún
apoyo. Cuando gobierna el PP, por ejemplo, en el País Vasco, entonces las cosas
son distintas; cuando gobernaba Aznar, ETA no era una banda terrorista, sino el
Movimiento Vasco de Liberación con el cual se podía negociar, y para facilitar
esa negociación se podía ser generoso e incluso acercar presos etarras a cárceles
del País Vasco, excarcelar a otros y permitir el regreso a unos terceros. Así
que seamos serios, porque hay demasiada gente con poca memoria o parece que
haya nacido ayer, porque desconoce la historia inmediata. Y para poner su
agenda al día, ahí van unos datos y unas frases del Liderísimo y de otros
miembros de la dirección del PP:
“El proceso y el procedimiento serán largos. No podrá haber nunca vencedores ni vencidos” (Martín Fluxá, 28/11/1997).
“Si los terroristas deciden dejar las
armas, sabré ser generoso” (Aznar, 3/3/1998).
“En dicho proceso, quiero decirles que
el Gobierno incorporará una nueva orientación de la política penitenciaria,
consensuada, flexible y dinámica, que acompañe los avances que se vayan
produciendo en el aseguramiento de la paz” (Aznar, 2/10/1998).
“El Gobierno y yo personalmente he
autorizado contactos con el entorno del Movimiento Vasco de Liberación” (Aznar,
3/11/1998).
“Si se trata de contrastar la voluntad
de diálogo de ETA, habrá que hacerlo directamente con la organización armada”
(Piqué, 4/11/1998):
“Tomar posesión de un escaño es
preferible a empuñar las armas” (Aznar, 18/12/1998).
“El Gobierno, cuando toma decisiones,
hace política, no hace gestos, y quien interprete en clave de gesto (el acercamiento
de presos) no va por buen camino, si lo ve en clave de una política de fondo
puede acertar más” (Aznar, 10/9/1999).
Durante el mandato de Aznar se
produjeron 311 excarcelaciones de etarras, de las cuales 64 correspondieron a
terroristas condenados a penas superiores a 20 años y en algunos casos
superiores a los 200 años. Un caso especialmente significativo por su
reincidencia es el de Iñaki Bilbao, condenado a 52 años de cárcel, reducidos a
30, de los que por redención de penas cumplió diecisiete.
Bilbao, excarcelado en septiembre de
2000, asesinó en marzo del
Así que, por favor, seamos serios, olvidémonos de Bildu y hablemos de los problemas locales y regionales, pues de eso van estas elecciones. Y quien carezca de programas locales o autonómicos, que se calle y escuche, que a lo mejor aprende algo de los demás.
25 de mayo de 2023. Para FB y El obrero.es
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