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lunes, 5 de marzo de 2018

Palabras y cosas

Respuesta a Josegabriel Zurbano a propósito del uso político del lenguaje. Zurbano cita a Sabino Arana como inventor de palabras.

Efectivamente, Arana, fue un inventor de ciertas palabras para dar cuerpo y forma a sus sueños, pues partía de la idea de que lo que no se puede nombrar, no existe, pero no necesariamente existe todo lo que puede ser nombrado, como lo prueba, sin ir más lejos, la historia de las religiones.
Dios, con esa u otras de sus otras denominaciones -Yaveh, Alá, el Creador, el Ser Supremo, etc- está presente en miles de páginas religiosas y civiles, incluso en documentos políticos, cartas fundacionales y constituciones, y sin embargo su existencia no ha sido probada, pero millones de personas se comportan como si realmente existiera.
Tampoco Euskadi, el pueblo milenario, tuvo alguna vez un estado propio, aunque mucha gente se comporta como si hubiera sido así; es más, mucha gente insiste, algunos de muy mala manera, para que Euskadi vuelva a ser lo que nunca fue. Y hoy en Cataluña hay gente que cree que vive en otro país, en una república independiente. Los seres humanos somos así.

sábado, 17 de febrero de 2018

Lengua, código

A propósito de un comentario sobre la lengua.

Y sobre todo, es el deseo de entenderse como una necesidad básica de los seres humanos. El lenguaje es una consecuencia del deseo humano de cooperar, de colaborar, de solicitar y prestar ayuda y, en definitiva, de superar la limitada capacidad de las personas para sobrevivir en soledad. El asociarse permite unir esfuerzos y transmitir experiencia y conocimientos y, por tanto, vivir en mejores condiciones y evolucionar más deprisa, y para ello es necesario el lenguaje, que, en resumen, es el sistema de códigos compartido que permite la cooperación. Quienes renuncian a un código compartido, están indicando que no quieren o no tienen nada que compartir con quienes se expresan en él.

domingo, 11 de febrero de 2018

Portavoza

Sobre el uso del vocablo "portavoza", defendido por la portavoz de "Podemos", Irene Montero.


Este asunto no es sólo lingüístico, sino sobre todo heurístico, pues no hace referencia sólo al uso correcto o incorrecto de la lengua, sino al conocimiento del mundo; no alude al conocimiento del idioma y a los necesarios o innecesarios cambios en la gramática y, luego, en el diccionario, sino al conocimiento y posibles cambios en la sociedad.
La heurística hace referencia a los procedimientos para investigar, a los métodos para conocer y a las técnicas más adecuadas para plantear y resolver un determinado problema. Y, desde el punto de cambiar las desiguales relaciones entre hombres y mujeres, cambiar, a capricho, como en este caso, el uso las palabras no parece una buena solución.
Sí responde, en cambio, al deseo de llamar la atención y de transgredir, en lo que parece una de las habilidades de Podemos, con declaraciones "ostentóreas", como diría Jesús Gil, que era otro transformador de la lengua (y del urbanismo), para mostrar una rebelde y juvenil osadía.
La portavoz de Podemos parece estar inspirada por el positivismo norteamericano, con su típica visión individualista del mundo y de la vida, y por los libros de autoayuda, que centran todo el esfuerzo (y toda la culpa de lo que le suceda) en el individuo, en si quiere o no quiere cambiar su situación y, sobre todo, en si puede o no puede intentarlo, pues todas las situaciones, por malas que sean (y las de las mujeres lo son), se pueden superar a base de esfuerzo y de voluntad; querer es poder, y todo esfuerzo acaba teniendo su recompensa, ya que no existen barreras estructurales (políticas, económicas, culturales, raciales, sexuales, etc) que lo impidan, pues, en una sociedad que niega la existencia de clases sociales (y en consecuencia, la lucha de clases) y donde se celebra la movilidad y se impulsan el ascenso social y el éxito (medido en fama, poder y dinero), el único obstáculo es la voluntad de los individuos.
Esta es la "filosofía" del "american way of life", el soporte ideológico del estilo de vida norteamericano, difundido en novelas y películas -"yo puedo"-, asimilado por la nueva izquierda. Y Podemos lo lleva en el tuétano.

domingo, 14 de enero de 2018

Turcos

Muchas personas han quedado sorprendidas por la fuerza que ha adquirido en poco tiempo el movimiento independentista catalán, en particular por los jóvenes que se han sumado a él, pero hay que recordar que el impulso viene de tiempo atrás y que la siembra de ideas y opiniones que hoy están al cabo de la calle, así como la colonización de entidades artísticas, deportivas, recreativas y culturales por políticos nacionalistas, se pusieron en marcha hace mucho tiempo. Un ejemplo.
En octubre de 2007, en la 59ª Feria del Libro de Francfort, la cultura de Cataluña fue la invitada de honor de esa edición. La organización encargada de preparar el programa de actos y elegir a los autores fue el Instituto Ramón Llull, dirigido entonces por Josep Bargalló, persona de dilatada trayectoria política: teniente de alcalde de Torredembarra, diputado en el Parlament, portavoz de ERC, Consejero de Educación de la Generalitat, Conseller en Cap, y filólogo, y el dato no es baladí, porque Carod Rovira y Carme Forcadell son también filólogos; Joan Tardá es profesor de Lengua y Literatura.
Entre los fundadores de ETA también había varios filólogos, lo cual no sorprende, porque los terroristas vascos son los que han llevado más lejos el proyecto de utilizar la lengua como instrumento político para escindir la sociedad y hacer de ello una causa para separar a las personas.  
El caso es que en la lista de escritores catalanes que debían acudir a la Feria de Francfort no había autores catalanes cuya obra estuviese escrita en lengua castellana. El Instituto Ramón Llull, considerando que la cultura de Cataluña estaba únicamente representada por el uso de la lengua catalana, decidió invitar a la Feria sólo a autores que escribiesen en catalán. Pero criticado, después, por el sesgo de la selección, acabó por invitar también a los que escribían en castellano, pero estos, en su mayoría, declinaron la invitación.
Pocos días antes de la inauguración, el vicepresidente de la Generalitat, Josep Lluis Carod Rovira, justificó la ausencia de tales escritores con estas palabras: “Si la cultura alemana fuera invitada a una feria del libro, tampoco permitirían que acudieran autores alemanes que escriben en turco”. “Es una polémica imbécil. Una discusión como ésta no se produciría en ningún otro país”. Y en esto último tenía razón, pues sólo los nacionalistas mantienen la separación de lenguas y personas con tanto escrúpulo. Además, Carod debía pensar que el turco era la lengua franca de Alemania, como aquí lo es el castellano, o ya entonces se mostraba como un precursor del grupo xenófobo Pegida.
En una entrevista explicaba las razones profundas de su opinión, que hoy repetiría de carrerilla cualquier mozalbete portando una estelada: “España, como Estado, nos impide cualquier personalidad nacional propia en condiciones normales. Por eso exigimos nuestro propio Estado. A fin de cuentas, Cataluña ya ha sufrido durante los 40 años de la dictadura de Franco un intento de genocidio cultural. Y esta historia aún está fresca”.
Con el veto a los catalanes que escribían en castellano, se trataba, por tanto, de evitar o paliar el efecto de un “genocidio cultural”, si es que puede existir semejante engendro conceptual, y en todo caso aprovechar el momento para hacerse la víctima, porque la realidad de lo ocurrido mostraba precisamente lo contrario: en “condiciones normales”, un organismo público controlado por su partido había tenido la intención de vetar la presencia (y lo había conseguido) de escritores catalanes que cometían el imperdonable pecado de no escribir en catalán, por lo cual, merecían el castigo de ser tratados como turcos en Alemania.
No sabemos el grado de conocimiento que tenía Carod sobre el trato que recibían los otomanos por parte de los tudescos, pero le sacaría de dudas leer “El periodista indeseable” y “Cabeza de turco”, dos libros del periodista alemán Günter Walraff, que, en los años ochenta, realizó una investigación sobre el tema haciéndose pasar por turco.

"El Obrero", 13/1/2018.

domingo, 15 de octubre de 2017

Adulteraciones 2

2.2.- El tratamiento que se da a la lengua en la enseñanza, sin respetar la cooficialidad del español y catalán e incumpliendo las sentencias judiciales, tanto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, como del Tribunal Supremo. No es extraño eso, señorías, en un lugar donde se predica públicamente, por parte de los gobernantes, que la “ley no puede constreñir a la democracia”, enfrentando a los ciudadanos y pretendiendo que no se cumplan las leyes españolas. Casos concretos:
– Ha habido padres, por ejemplo, en Balaguer, que han tenido que escolarizar a sus hijos en Lleida por el estigma, la presión y el boicot a que han sido sometidos en su lugar de residencia.
– Tengo el testimonio de una persona, profesor numerario de Lengua y literatura española a quien, la inspección le hizo la pertinente visita cuando se incorporó a su instituto y lo único que le preocupó fue como hablaba catalán, distinguiendo los acentos y las distintas formas de pronunciación de las vocales, sin importarle el método de enseñanza o los contenidos de la misma.
– Se da el caso de familias que no se van a reunificar, queriéndolo, por el problema de la lengua, ya que no quieren exponer a sus hijos a “perder” curso por la adaptación lingüística.
– Se ha favorecido explícitamente la emigración de cualquier lugar que no fuera Latinoamérica, para poder escolarizar e “integrar” mejor lingüísticamente a los extranjeros, ya que los latinoamericanos hablan español y, por lo tanto, mantienen la lengua.
– He visto “notas” en las que el profesor dice a los padres, castellanohablantes con todo su derecho, que su hijo progresa bien en cuanto a conocimientos, pero que, en el patio, todavía habla en español, y les recomienda que en casa hablen catalán y vean la televisión en catalán para que así todos estén mejor “integrados”. ¿Se vigila en qué hablan los niños en el patio?
– Se insiste machaconamente en la idea de que la “lengua propia” de Cataluña es el catalán, escondiendo deliberadamente la co-oficialidad de las lenguas.
– Vemos cómo, yo lo he visto personalmente, niños de 4 a 6 años pintan en sus cuadernos “l’autobús de 1714 que ens portarà a la independencia”…..
– La bandera “estelada”, símbolo de la independencia, se ha impuesto en los materiales escolares, en vez de la bandera oficial no ya española, sino catalana.
– Se han hecho representaciones teatrales en las escuelas, reproduciendo el sitio de Barcelona en 1714, en las que se insta a los escolares a “eliminar” españoles.
Muchas de estas cosas están documentadas en vídeos.
¿Pueden Vds. imaginar qué dominio lingüístico del español tienen los estudiantes catalanoparlantes, que en su casa hablan catalán, que prácticamente sólo ven TV en catalán y cuyo conocimiento del castellano se limita a 2 horas semanales? ¿No son constitucionalmente co-oficiales ambas lenguas? ¿Estamos preparando así a nuestros estudiantes para que puedan ejercer una profesión en cualquier lugar de España y, también, de América, no sólo latina, puesto que en muchos lugares de Estados Unidos el español es también lengua de trabajo? ¿Queremos someterlos a un reduccionismo lingüístico que les condicione también mentalmente?
Este sistema, señorías, no sólo perjudica a los castellano parlantes, también a aquellos cuya lengua materna es la catalana.
Señorías, en Cataluña se ha querido hacer de la lengua un instrumento de dominación política para una pretendida “construcción nacional”. Y no les cuento lo que sucede en el ámbito cultural, no estrictamente educativo, especialmente en el adoctrinamiento de menores. Los que somos bilingües y ejercemos públicamente el bilingüismo, como es nuestro derecho constitucional, somos considerados (esto también aparece en materiales educativos) “colonos”, aunque tengamos, como es mi caso, no ocho, sino más de 16 apellidos catalanes. No digamos, pues, lo que les ocurre, a los ciudadanos que llegaron a Cataluña desde otros lugares de España
https://teresafreixes.wordpress.com/2017/07/25/la-educacion-a-debate/

Adulteraciones 1

A partir del análisis de los libros de Historia de 7 editoriales de gran difusión, se muestran las siguientes “afirmaciones”:
– No se cita a las provincias y sí sólo a las comarcas (las provincias son “malditas” en la tradición nacionalista)
– La ley más importante en Cataluña es el Estatuto de Autonomía (no se cita la Constitución, a la que el Estatuto está sometido)
– No se nombra a España (otro concepto “maldito”) sino al “estado”. Cataluña sí es nombrada por su nombre.
– Se inserta la historia en la “Corona catalano-aragonesa”, entidad que nunca existió como tal.
– Se crea una nueva “entidad”, al referirse a los Reyes Católicos, que es Castilla más Cataluña-Aragón, para evitar mencionar a España.
– Se afirma que en Castilla el monarca había conseguido imponer el absolutismo pero no en Cataluña donde el rey (no se dice cual) compartía el poder con la Generalitat y las Cortes.
– La Guerra de Sucesión es presentada como una rebelión de los catalanes que no querían someterse a los borbones (no tiene en cuenta el contexto internacional ni las alianzas o disensiones internas).
– Cuando se explica la organización política de Cataluña se omite cualquier relación con la española. Vds., señorías, no existen como representantes de los catalanes.
– Se afirma que en Cataluña se aplican las leyes aprobadas por el Parlament, sin referencia a que también se aplican las españolas y europeas, cada una en su debido marco competencial.
– El tratamiento que se da a Cataluña es como si fuera un Estado, comparándola con otros estados europeos, no con otras regiones, länder, etc.
– Felipe V es presentado como un rey injusto que odiaba a Cataluña.
– Se presenta a Cataluña como una nación similar a los territorios americanos que obtuvieron la independencia.
– La Guerra Civil es presentada como una guerra de la oligarquía conservadora española contra Cataluña.
– Se pretende construir el imaginario de que estamos no en la España de las autonomías sino en un Estado español en el que se encuentran distintas naciones.
– Cuando se explican los derechos de los ciudadanos sólo se citan los del Estatut de 2006, sin referencia alguna a los derechos de la Constitución.
– En relación a los símbolos, se describen los catalanes y los europeos, sin referencia a los símbolos españoles.
– El Tribunal Constitucional aparece como institución opresora de las libertades de Cataluña.
Y otras muchas cosas, relacionadas página a página, libro a libro, editorial a editorial (se adjunta el informe publicado por AMES). Parecidas conclusiones se derivan del estudio realizado por el profesor Francisco Oya, de la Asociación de profesores por el bilingüismo, sobre los libros de Historia de la ESO en 2015 (se adjunta el estudio).

https://teresafreixes.wordpress.com/2017/07/25/la-educacion-a-debate/

sábado, 7 de octubre de 2017

Competencias a la Generalitat

"Y en las elegantes suites del Hotel Majestic del Paseo de Gracia de Barcelona, el 28 de abril de 1996 Aznar concedió a la Generalidad de Cataluña el incremento del 15% al 33% de la recaudación por IRPF, el 35% del IVA (antes cero) y el 40% de los impuestos especiales. Asimismo, le transfirió las competencias de tráfico, justicia, agricultura, cultura, farmacia, sanidad, empleo, puertos, medio ambiente, seguros, vivienda y, por supuesto, educación con el tácito acuerdo de permitir la aprobación de la Ley de Normalización Lingüística que desterró el castellano de las escuelas públicas catalanas e impidió que se recurriera al Tribunal Constitucional y que se aplicara la ley que obligaba a la enseñanza conjunta" (del texto) .
http://hallando-y-repasando.com/el-corporativismo-medula-del-nacionalismo-catalan/

viernes, 3 de febrero de 2017

Vascuence en Navarra

"Según los datos recogidos en la 'Encuesta sociolingüística' de 2016, tres de cada cuatro ciudadanos de Navarra mayores de 16 años (el 76,7%) no saben euskera. Quienes dominan el idioma representan el 12,9% mientras que los vascoparlantes pasivos, considerados aquellos que “saben algo de euskera pero no llegan a hablarlo con soltura", suponen el 10,3%. La encuesta refleja que, si bien el conocimiento del euskera ha aumentado en todas las zonas de la Comunidad Foral en los últimos 25 años, especialmente entre los más jóvenes,“el uso general del euskera apenas ha variado” durante este tiempo, al pasar del 6 al 6,6%. A este respecto, ha sido en el último quinquenio cuando se ha registrado el crecimiento más significativo" (del texto)
"La pretensión de fortalecer la escolarización en euskera desde el primer ciclo, de cero a tres años, se llevará a cabo a través de una “estrategia duradera de comunicación” que implicará a los agentes sociales, tanto públicos como “de iniciativa social” (del texto)
El confidencial, 26-1-2017. "El Gobierno navarro se reunirá con las familias para estimularlas a que eduquen y socialicen a los menores en la lengua vasca". 

viernes, 2 de septiembre de 2016

Lengua y jerga

La lengua es el principal factor distintivo (sino el único) entre sociedades que son semejantes, lo que distingue a personas que viven de la misma forma (urbana), visten de la misma forma, participan de la misma cultura cosmopolita difundida por la industria y los medios de comunicación, trabajan igual (incluso en las mismas empresas), se divierten igual, etc, etc. El bilingüísmo y las lenguas francas, compartidas, aproximan sociedades, así que acabar con el bilingüísmo es fundamental en la estrategia de los nacionalistas, para los cuales la lengua tiene la misma función que la jerga para los profesionales: que no nos entiendan los que no son de los nuestros.

domingo, 20 de marzo de 2016

Lenguas poco útiles


A propósito de un artículo de Daniel Innerarity (El español), colgado por Félix Ovejero

Lo de patrimonio cultural puede sonar a tradición y a museo o a laboratorio de investigación y a ciencia; hay lenguas más útiles que otras para orientarse en cada época; hay lenguas que necesitan ser conservadas y defendidas mientras otras son pujantes. 
El inglés se impone como lengua científica, tecnológica y económica y tiende a ser aceptada como moderna lengua franca, sin que ello lleve aparejadas preferencias políticas. El que estudia inglés como lengua útil para su profesión no lo hace pensando en defender a la reina de Inglaterra, en hacerse hincha del Manchester United o seguidor del Partido Republicano. Justo lo contrario de lo que sucede con los micronacionalismos, que son agrupaciones políticas defensivas en torno a lenguas en retroceso. 

La defensa de una lengua, que se revela ya poco útil, se convierte en un programa político que exalta las virtudes y la superior condición de sus hablantes, a los que se presenta como sometidos por los hablantes de otra lengua. De este modo, el retroceso de la lengua se atribuye a un acto de fuerza externo, no al abandono de ella por sus hablantes. La lengua es práctica o no es; será otra cosa, pero no social, útil y compartida.
Julio Caro Baroja, creo que en "El laberinto vasco", dice que el vascuence se hallaba ya en retroceso en Álava, en el siglo XVIII, por el contacto con el castellano, y la causa era el comercio. La producción, el comercio, las vías de comunicación, la orografía, la fertilidad del suelo o la riqueza del subsuelo son elementos que los micronacionalistas suelen olvidar cuando hablan de la relación entre las lenguas, que suelen abordar con preferencia como un asunto político, como una lengua que se impone a otra, por la fuerza de las armas. Y eso es cierto en ocasiones, pero no siempre.

Sobre el uso y la potencia de una lengua dice mucho su codificación y normalización. Por ejemplo, los nacionalistas vascos pasan por alto que el castellano tuviera su primera gramática en 1492, realizada por Antonio Nebrija, mientras que la normalización del vascuence actual -el euskera batua- a partir de cinco o seis variedades dialectales, empezara su normalización a principios del siglo XX y concluyera en fecha tan tardía en 1968.

Esas lenguas son prácticas en un entorno, pero, al menos en Europa, están en contacto con otras lenguas. El checo es otra lengua rescatada, cuyo primer manifiesto en su defensa se hizo en alemán, pero dejando eso aparte, lo sustancial de todas ellas, es su dimensión nacional. Sus representantes políticos y económicos se entienden en inglés, no en finés, búlgaro o magiar. Desconozco si en esos países hay tensiones internas a causa de lenguas comarcales o regionales, pero dudo que esas lenguas minoritarias tuvieran una utilidad mayor que las lenguas habladas a escala nacional.

sábado, 9 de enero de 2016

Provincianos y cosmopolitas


Respuesta a Luki, a propósito de un artículo de R. Argullol: "Provincianos y cosmopolitas" 

Que va; al contrario, el artículo tiene interés, pero mi punto de vista, que no sé si quedó claro, es opuesto, creo, al del autor. Una cosa son las tendencias del mercado, que llegan hasta donde llegan, pues creo que la globalización es un fenómeno incipiente, pero, en buena parte, un discurso, una profecía que precede a los intentos de que se cumpla (y que en cierta parte de la izquierda se ha tomado ya como un hecho). Y otra la realidad de las sociedades, todavía llenas de novedades y sorpresas, de cosas poco entendibles para los occidentales y de costumbres exóticas y también bárbaras. Algunas de las cuales estaría bien que desaparecieran y fueran reemplazadas por la defensa de los derechos humanos. Sí, ya sé que eso forma parte de la influencia occidental, pero, hasta ahora, me parece que no han sido superados como propósito universal por ninguno de los discursos sobre las bondades de la multiculturalidad y la sobre equivalencia entre unas y otras culturas.  
El autor refleja el temor ante una globalización que haga homogéneas las sociedades y borre las diferencias entre unas culturas y otras. No hay que preocuparse por eso, pues también asistimos al fenómeno contrario, a la expansión de culturas adversarias (ahí tenemos la expansión del Islám, al indigenismo) o la exaltación de las pequeñas culturas, de las variedades lingüísticas y culturales locales, comarcales, de tradiciones que no merecen conservarse, cuando no son lamentables o han sido directamente inventadas en nombre de unos valores identitarios, presuntamente ancestrales, para hacer sociedades también homogéneas pero a pequeña escala.        
Por otra parte, el autor destaca las bondades del viajero, que puede solazarse en solitario, con tiempo y dinero a su disposición, para conocer con cierta profundidad las tierras que visita, frente al turista, al visitante rápido, acogotado por un tiempo y un dinero limitados, sometido a los usos laborales y comerciales del capitalismo. Pero a mí me parece bien que la gente viaje, aunque sea en grupo y poco tiempo, y que conozca, aunque sea superficialmente otros países, otras ciudades, que abra los ojos a otras costumbres. Sí, ya sé que es no es lo ideal, pero para la inmensa mayoría de quienes viajan, que son una minoría respecto a quienes no se mueven, es lo posible. La diferencia entre la vida de las élites, aunque sean culturales, y las masas, que también mueven el mundo.  

jueves, 29 de octubre de 2015

Lledó

 ¡Ah! Lledó. Eso son palabras mayores. Aquí, en unas oposiciones, le dejamos en la calle para dar la plaza de catedrático a un joven recomendado. En la Universidad Libre de Berlín le acogieron bien y disfrutaron de su saber. Poco puedo decir, salvo recomendar la lectura del capítulo V. De Universidad y Educación, en "Imágenes y palabras" (Madrid, Taurus, 1998), que recoge textos suyos de diversas épocas, en los que propone: "La necesidad de abordar con cierta urgencia estas cuestiones se debe, sobre todo, a que, en nuestros días, se pretende estar llevando a cabo algunas de estas modernas reformas, apoyándose en unas terminologías absolutamente pedantescas y vacías, tras las que se esfuma, se disimula y se maltrata cualquier empeño pedagógico verdadero. Sería interesante analizar las razones que han llevado a esta auténtica mistificación educativa. Después de años, casi siglos, tal vez de abandono, las urgentes reformas pedagógicas han caído bajo esa telaraña terminológica, que frena cualquier intento de salir al modesto y luminoso camino donde nos espera nuestra más importante revolución pendiente" ( pg 512).

viernes, 2 de octubre de 2015

"Casta"

 Apropósito de una opinión sobre "Podemos".

Ni siquiera son los "inventores de la casta", sí que han utilizado el término con éxito, pero ya había sido utilizado antes. Entre otros, por un servidor, en el capítulo "Muerte de la pasión política" de la obra colectiva: "Imaginación democrática y globalización" (La catarata, Madrid, 2001). 
Dice así: "con harta frecuencia la clase política ha dado muestras de ser una casta con intereses propios, distintos de los del resto de los ciudadanos, y de regirse por normas morales y jurídicas también distintas (y a veces contrarias) de las generales, cuando en buena hora, y viniendo de donde venimos, debiera ocurrir todo lo contrario: que la clase política diera claro ejemplo de estricta observancia de las normas, sobre todo de las legales, del que pudieran aprender los demás ciudadanos. 
Muy al contrario, los múltiples resortes para burlar la vigilancia ciudadana que ofrece una administración del Estado lenta, compleja y opaca en todos sus niveles, sirven de pantalla para encubrir una práctica morosa, viciada y autoritaria del servicio público y de valladar tras el que se ocultan los desafueros de la clase gobernante, la molicie de la burocracia y el ejercicio negligente de sus cometidos".

Ahí va otra cita sobre el mismo tema: "Una de las características más paradójicas de la generación que protagonizó la transición democrática y que, sobre todo, llevó a cabo su consolidación a lo largo de los años 80, era precisamente su ausencia de un concepto radical de democracia. La generación de los sesenta era revolucionaria, nunca fue una generación democrática. Su santo y seña eran las vanguardias, no un concepto empírico de pedagogía social. Sus estrategias predilectas se centraban en acciones ejemplares, emblemáticas y violentas. Jamás crearon modelos imaginativos de participación social. Su filosofía de la vida estaba más cerca de renovados símbolos y de discursos heroicos, que de una ética del diálogo y la construcción. Su discurso político fue radical y totalizador, incluso allí donde tuvo que asumir su postrer gesto de investidura y claudicación de principios: el abandono de facto de las doctrinas sociales carismáticas que les legitimaron primero como élite socialista y más tarde como casta política. (E. Subirats: "Después de la lluvia", 1993, p. 57).

miércoles, 21 de enero de 2015

En castellano

En este asunto, no se debe hablar de lenguas sin hablar de economía; ni admitir que la promoción o la prohibición de usar una lengua es sólo un problema militar, sino con más frecuencia económico. El castellano es la lengua franca en España, es decir la lengua que permitía y permite entenderse con personas de todas las latitudes, es decir, la lengua de los negocios, la lengua necesaria para establecer un mercado nacional y para desarrollar aquí la revolución industrial. El fabricante de camisetas de punto de Mataró -zona industrial unida a Barcelona por la primera vía férrea de España, lo que prueba "la opresión militar" del Estado-, si quería vender camisetas en el resto de España tenía que hacerse entender hablando castellano. El castellano era la lengua que permitía a Barcelona disputar a Cádiz el monopolio del comercio con las provincias de ultramar, y el castellano era la lengua de la oligarquía azucarera (la sacarocracia) y tabaquera de Cuba y Puerto Rico, formada en gran parte por catalanes. La lengua es la lengua, pero la pela es la pela.

viernes, 23 de mayo de 2014

El renovado mito de Babel



Efectivamente, Paco, el problema no es nuevo. Recuerdo la consigna "Som una nació..." y aquella otra “¡Llibertat, amnistía, estatut de autonomía!”, pero también entonces Terra Lliure, de donde procede Carod Rovira, reclamaba la independencia, con muy malos modos, por cierto. Pero el Estatut (de Sau) sólo fue una solución momentánea, convertida por CiU en un forcejeo permanente con el Gobierno central, gobernase quien gobernase, porque los centralistas son remisos a ceder poder y los nacionalistas son insaciables en aumentar el suyo.
Una vez admitida la ecuación: una lengua, una nación, un estado, sólo hay que ir cubriendo etapas de un modo u otro, a las claras o a las oscuras, hasta el objetivo final, que es lograr la independencia. Y esa es la trampa.
Es cierto que el lenguaje es algo vivo, pero sirve para dos cosas: para que se comunique la gente que tiene el deseo de comunicarse o para que no se comuniquen quienes desean aislarse respecto a otros.
El recientemente fallecido, José R. Lodares, en Lengua y patria (p. 51), escribe: Babel no es, como creemos, el mito de la confusión de lenguas. Es el mito de la separación de la gente. Cada tribu, cuyo índice de pureza racial es la lengua que habla, es una unidad pura, homogénea, conservable e inviolable, constituida por el poder divino, o sea, una nación bíblica o babélica, que camina hacia Yavéh guiada de su tribu predilecta, la de Abrahám, al que Yavéh ha hecho riquísimo de bienes materiales. Ése es el mito. Ésa es la raíz de nuestra concepción judeo-cristiana de los pueblos, las naciones y las lenguas.
Ahora podemos aludir a dos políticos actuales que responden a dos filosofías del lenguaje relacionadas con ese mito: uno es Lula, que piensa en el futuro de Brasil en términos continentales, y que con la propuesta de que todas las escuelas brasileñas ofrezcan el español como segunda lengua, trata de adaptarse al entorno, donde el español es la lengua franca del continente.
El caso contrario es el de Ibarretxe (o Arzalluz, tanto da) que obliga a aprender el euskera o vascuence, una lengua (habiéndola normalizado antes, porque era una suma de variables) que, según Unamuno, a finales del siglo XIX estaba técnicamente muerta. Es decir; vamos a desechar la lengua franca que ya existe para resucitar una lengua (dicen que materna, pero parece que hay muchas madres y muchos hijos sin esa lengua) para que no nos entiendan los españoles ni muchísimos vascos.
Es la diferencia entre pensar en términos continentales y pensar en términos provinciales, o mejor dicho, provincianos. Es una respuesta a la globalización: una aldea global poblada por aldeanos.
Saludos.   

28 de noviembre de 2006
Para Colectivo Red Verde