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sábado, 21 de marzo de 2020

Crónica del asedio. Vivienda


Cansado de leer, me he puesto a hacer limpieza de papeles. En una carpeta me he topado con una serie de recortes de prensa atrasada, que han ido a la papelera. Pero antes he tomado nota de los titulares y de algunos datos que sirven para recordar que algunos problemas de hoy vienen de antes.   
El número de viviendas de protección oficial descendió un 34% en el año 2000 (16/5/2001).
Durante este año, está previsto construir 475.000 viviendas, de las cuales apenas el 15$ será de protección oficial. En el período 1992-1996, la media de las viviendas protegidas fue del 40% (9/7/2001).
La vivienda inalcanzable. Cerca del 35% de los ciudadanos no puede permitirse comprar una vivienda. El porcentaje del sueldo familiar para el pago del “techo” ha subido del 31,89%, en 1998, al 45,6%, en 2001 (24/3/2002)
Los madrileños destinan el 62% de su renta a comprar una vivienda (3/7/2002).
En 1993, el 49,38% de las 197.300 viviendas iniciadas era de protección oficial; en 1998, de las 418.000 construidas lo era el 13,40% y en el año 2000, de las 500.000 iniciadas lo era sólo el 7% (21/7/2002).
Cada día tres familias son desalojadas de sus viviendas por impagos. El 5% de los desahuciados son personas mayores con pensiones ínfimas (7/9/2002).
En las dos últimas legislaturas municipales, la media anual de viviendas construidas por la Empresa Municipal de la Vivienda ha sido de 750, apenas el 3% del total construido en Madrid (18/10/2002)
El precio del alquiler de viviendas ha aumentado un 147% desde enero de 1988. El porcentaje casi duplica la inflación acumulada de los últimos 15 años (29/10/2002).
Madrid. Sólo el 3% de las viviendas iniciadas en la capital en el último año son de protección oficial. El precio medio de un piso oscila 170.000 y 380.000 euros, cuando la media de la renta anual familiar es de 21.599 euros.  
Madrid. El precio de la vivienda nueva aumentó un 52% en los últimos cinco años. El distrito de Salamanca sigue siendo el más caro, mientras que Villaverde es el más barato. (4/1/2003).
La compra de la vivienda requiere dedicar el salario bruto de seis años. El precio de la vivienda ha subido un 80% en los últimos cinco años (7/5/2003).
La mitad del capital privado -1,27 millones de euros- está invertido en construcción residencial, según el BBVA (10/7/2003).
La construcción de pisos protegidos en Madrid se redujo a la mitad con el PP. En el período 1989-1995 se iniciaron cada año una media de 6.053 pisos protegidos (15,4% del total construido), mientras en el período siguiente 1996-2002, sólo se iniciaron de media 3.931 pisos protegidos (el 7,2% del total) (11/8/2003).
El precio de la vivienda ha crecido tres veces más que los salarios en los últimos 15 años. En 1987, con un salario anual bruto de 8.396 euros y un precio de la vivienda de 317 euros/m2, se necesitaba 3,4 años de sueldo para comprar una vivienda de 90 metros cuadrados. En 2002, con un salario anual bruto de 16.612 euros y un precio de 1.221 euros/m2 hacen falta 6,6 años de salario para pagarla (16/9/2003)
El precio de la vivienda se dispara un 17,5% respecto a la misma fecha de 2002, en el segundo trimestre. Madrid es la ciudad donde más sube (30,46%) en junio respecto a junio del año pasado. En el País Vasco la subida, en la misma fecha, llega al 21%, en Cataluña al 19,34% y en Cantabria al 18,5%. (25/9/2003).
Madrid es la comunidad autónoma más cara para comprar vivienda (seguida del País Vasco, Cataluña y Baleares), donde un joven debe destinar el 87% del sueldo a la compra de un piso (3/11/2003)
El precio de la vivienda sigue su escalada con una subida del 15,7%. El metro cuadrado se encarece un 23% en las grandes ciudades, hasta 2.860 euros (4/12/2003).
Esfuerzo para comprar vivienda. Media nacional: 30.968 euros de renta disponible, vivienda a 1.622 euros/m2, una hipoteca al 4% a devolver en 15 años, consume el 55% de la renta familiar. En Madrid, con renta familiar de 37.383 euros, a 2.478 euros m2, la hipoteca consume el 70% de la renta familiar; en al País Vasco con 38.956 euros de renta familiar, a 2.510 euros/m2, la hipoteca consume el 68% de la renta familiar; en Cataluña con 33.648 euros, 2074 euros/m2 la hipoteca consume el 65%, pero en Extremadura con 22.166 euros de renta, a 796 euros/m2, la hipoteca se lleva el 38% de la renta familiar y en Castilla La Mancha con 26.295 euros de renta familiar a 907 euros/m2, la hipoteca se lleva el 36% de la renta familiar. (26/12/2003)
Los precios de la vivienda nueva crecieron un 18,5%, en 2003, la mayor subida desde 1990. En 2002 subieron el 12,2%. En el segundo semestre el ascenso fue del 30% en Madrid. (26/2/2004).
España registra el mayor aumento del precio de la vivienda por delante del Reino Unido, donde pasó de crecer un 26% en 2002 al 13% en 2003 (27/2/2004).
El Ministerio de Fomento confirma que la vivienda subió un 17% en 2003, la mayor subida en 14 años (17/3/2004)
En Madrid, un piso nuevo de 100 m2 cuesta de media 360.000 euros. Las familias madrileñas destinan el 56% de su sueldo a pagar el piso donde viven. (30/3/2004).
El sector inmobiliario acaparó el 40,5% de la inversión extranjera en 2003 (13/4/2004).
El importe medio de las hipotecas se dispara un 20,5% y se sitúa en 113.321 euros.


sábado, 30 de noviembre de 2019

Black, pero que muy black, Friday

Cuando, años ha, impartía clases de “Sociología del consumo”, solía preguntar a los neófitos cuál era el motivo que les impulsaba a elegir tal asignatura, dado que no era obligatoria, sino de las que, antes del Plan Bolonia, eran llamadas de “libre configuración”, es decir, de las que podían admitir estudiantes de cualquier curso o carrera.
Las razones aducidas eran tan variopintas como el alumnado -desde la simple curiosidad o el interés por la materia a que les venía bien por el horario-, por lo cual, dada la diversidad del “público” asistente (bastantes alumnos de Erasmus), solía empezar el curso en plan suave con una tormenta de ideas sobre lo que les sugería, a bote pronto, la palabra consumo.
Las respuestas más frecuentes eran: comprar, ir de compras, productos, tiendas, objetos, escaparates, anuncios, grandes almacenes, hipermercados, publicidad, marketing, tarjetas de crédito, marcas, elección, moda, lujo, imagen, mercado, elegancia, dinero, gastar dinero, precios, descuentos, rebajas, regalos…
Un curso tras otro, las respuestas eran similares. Yo les insistía: Sí, todo eso está bien, pero qué más. ¿Qué es lo que falta? Y lo que, según mi criterio, faltaba, nunca aparecía.
Después de un rato de silencio, les preguntaba cuántos habían leído la Biblia, entera o algunos pasajes. Caras de estupor. Pocas manos se alzaban, ya que la Biblia no aparecía en la bibliografía recomendada, pero mostraban sorpresa cuando yo les aseguraba que, por sus respuestas, tenían un comportamiento bíblico.    
Les recordaba entonces el pasaje del Paraíso Terrenal, del Edén, un jardín en Oriente, donde Adán y Eva podían vivir en un lugar agradable, que les ofrecía todo cuanto precisaran, y ellos se podían dedicar, casi en exclusiva y según el mandato divino, a crecer y a multiplicarse (lo que planteaba problemas de otra índole, pero en clase no se trataban).
Allí, en aquel jardín, se cumplía el viejo anhelo humano de vivir sin trabajar, de consumir sin producir y, además, con el premio, de responder a un mandato divino de lo más placentero. O sea, un paraíso. Pero la cosa se torció, ahí ya recordaban la serpiente, la manzana (Apple) y la condena a vivir trabajando, a ganar el pan con el sudor de la frente y a parir con dolor. Y se acabó el paraíso.    
Entonces, ellos comprendían que sus respuestas habían sido propias de consumidores, que, es lo que eran, ya que, por edad, pocos habían tenido contacto con el mercado laboral y el mundo de la producción, que ofrece la mágica apariencia de que las cosas están ahí, a nuestra disposición.
La conclusión era obvia: no hay consumo sin producción, no hay “disfrute” de la compra sin el esfuerzo previo de haber fabricado el objeto apetecido; el trabajo es el fantasma que está, pero que no aparece, detrás de las características formales de las mercancías. Y las ideas que los estudiantes habían aportado -las marcas, la publicidad, el dinero, las tarjetas de crédito, las rebajas, etc- eran las mediaciones entre la producción y el consumo; entre el taller y la tienda o, mejor, entre la fábrica y el supermercado; entre el esfuerzo realizado, a veces en muy malas condiciones y con un salario miserable, en producir un objeto y la satisfacción de adquirirlo, claro está, mediante pago.
Con el entusiasmo que despiertan las costumbres extranjeras, hemos celebrado el "Black Friday", con gran éxito de caja, al parecer.
La gran fiesta del consumismo -no es lo mismo que el consumo-, que en España dura una semana, ha llenado las tiendas de ciudadanos, que se comportan de modo bíblico adquiriendo mercancías -no todas necesarias- que llegan, en su mayor parte, del extranjero, sin acordarse de quienes las producen y en qué condiciones lo hacen. Ni tampoco de los millones de personas que, en España, mano sobre mano, es decir paradas, esperan un contrato de empleo para entrar en el sistema económico, y que tienen ante sí, no un jubiloso "viernes negro", sino un futuro negro y más bien triste. Y con muy limitadas posibilidades de consumir. 

https://elobrero.es/opinion/37808-black-pero-que-muy-black-friday.html

domingo, 28 de octubre de 2018

Capitalismo "gore"


A propósito del artículo "Capitalismo gore y necropolítica en el México contemporáneo" de Sayak Valencia Triana

Me parece que lo sustancial del artículo sobre el capitalismo "gore" ya está descubierto, señalado y criticado desde hace tiempo. 
La utilización de nuevas palabras -biomercado- sólo designa viejos hechos ya descritos por Engels sobre la clase obrera inglesa, en “Los anales franco-alemanes” o por Marx en “El capital”. El capitalismo siempre ha sido "gore" y sólo ha dejado de serlo cuando la rebelión de sus victimas le ha forzado a ello. 
"Gore" era el trabajo infantil en fábricas y minas; "gore" era la jornada laboral de 16 horas diarias de hombres y mujeres; "gore" era la ley de pobres; "gores" eran la esclavitud y el tráfico de esclavos; "gore" ha sido la colonización europea; "gore" fue la Iª Guerra mundial, primera guerra entre imperios coloniales; más "gore" fue la II Guerra Mundial, con 60 millones de muertos, 22 de ellos rusos; "gore" fueron los 100.000 bielorrusos ahorcados por la SS en tres meses; "gore" han sido los campos de concentración y de exterminio de los nazis; "gore" fue el bombardeo de Dresde; "gore" fue el uso de la bomba atómica en Hirosima y Nagasaki; "gore" ha sido la guerra del Vietnam, "gore" lo que ha venido después en otros conflicto armados... 
"Gore" son las medidas "financieras" del FMI y las "económicas" de la OCDE, y no las llamamos biomercantiles, biofinancieras ni bioeconómicas, porque no hace falta, ya que afectan, para eso están, a la vida y al trabajo de millones de personas, de las cuales se pretende obtener no sólo su rendimiento mental y físico en el trabajo y la renuncia sus derechos laborales y civiles como ciudadanos, sino su rendición espiritual, su obediencia, la sumisión de su cuerpo y de su mente al desorden establecido y su renuncia a rebelarse.

martes, 2 de octubre de 2018

Marx. Todo se vende


Hubo un tiempo, como en la Edad Media, en el que solamente se cambiaba lo superfluo, el excedente de la producción sobre el consumo. Hubo, también, un tiempo en el que no sólo lo superfluo, sino todos los productos, todas las existencias industriales pasaron al comercio; toda la producción dependía del cambio (…) Llegó por fin un tiempo en el cual todo lo que los hombres habían considerado inalienable llegó a ser objeto de cambio, de tráfico y se podía enajenar. Es el tiempo en el cual las mismas cosas que hasta entonces se transmitían, nunca, sin embargo se cambiaban; se daban, pero no se vendían; se adquirían, pero no se compraban: virtud, amor, opinión, ciencia, conciencia, etc; todo, en fin, pasó al comercio. Es el tiempo de la corrupción general, de la venalidad universal o, hablando en términos de economía política, el tiempo en el que toda cosa, moral o física, al convertirse en valor venal, se lleva al mercado para apreciarla en su más justo valor.

Marx (1846-1847): Miseria de la filosofía, Madrid, Júcar, 1974, pp. 72-73.

lunes, 1 de octubre de 2018

Mercado

De acuerdo con un par de matices: 1. Lenin apostó por la industrialización acelerada y por la parcial reintroducción del mercado, pero con un fuerte control estatal: en una ocasión dijo que el comunismo era la electrificación -la modernización económica- más los soviets -el poder del Estado obrero-. 2. Que la intervención sea del Estado; si el Estado coacciona el liberalismo no lo acepta, pero si la coacción viene del capital, en particular del gran capital, entonces la coacción es buena. El liberalismo se funda en la libre competencia de los productores, que se someten a las leyes del mercado, pero en realidad esa teórica competencia sólo puede darse en una etapa embrionaria del capitalismo, entre pequeños productores, o bajo una fuerte intervención del Estado, que regule las competencia entre los pequeños y los grandes productores. El gran enemigo de la economía de mercado, no es sólo la planificación desde el Estado, al estilo soviético, sino la regulación desde dentro del mercado efectuada por los monopolios. Al final, aunque todos los concurrentes al mercado aceptan en teoría someterse a la competencia, la máxima aspiración de cada uno de ellos, es escapar y tratar de imponer sus propias normas (productos, cantidades, precios). Loa monopolios, trusts, cárteles, holdings y otras formas de asociación del capital son los resultados de los intentos de escapar a la competencia y de controlar el mercado, o un sector del mercado.