En una película del Oeste cuyo título no recuerdo, Dan
Duryea, uno de los imprescindibles secundarios de este género y del cine negro,
interpretaba a un simpático malhechor acusado de atraco, robo y secuestro de
rehenes. Atrapado por el sheriff, este le decía: Te hemos cogido con la mujer
del alcalde, un caballo robado y el dinero del banco. A lo que él respondía: ¿Y
eso son pruebas?
En
España, que no es el Oeste, aunque se le acerca por el número de bandoleros que
medran en su suelo, el Gobierno ha asumido como eje de la campaña en las
elecciones europeas la “filosofía” del aludido cuatrero: que hay dos millones
de familias sin ningún ingreso; que seamos el segundo país de Europa en pobreza
infantil, que la deuda llegue al 100% del PIB, que tengamos tres millones y
medio de viviendas vacías y familias viviendo en la calle, que en 2013 se haya
producido un desahucio cada quince minutos, que el 55% de los jóvenes carezca
de empleo, que tenemos la telefonía, la luz, la gasolina y el crédito de los más
caros de Europa, que seguiremos con una tasa de paro del 25% de la población activa
hasta 2015 (según la OCDE), que el 1% más rico se apropia del 8% de toda la rentas, que siguen saliendo a la luz nuevos casos de
corrupción (AVE a Barcelona) y nuevos detalles de casos viejos (ERE Andalucía)
en los que está implicado el partido en el Gobierno (el triplicado sueldo de
Bárcenas en que se convirtió el finiquito diferido), y ¿eso son pruebas de mala
gestión? ¿Son pruebas del fracaso del Gobierno?
¡No! Lo que importa es seguir manteniendo el discursito de
la herencia recibida y de una recuperación que hace de España el asombro de
Europa, según Montoro. Claro, que, en vista de lo que hay, no pueden decir algo
distinto. Llevan años mintiendo, así que no van a cambiar ahora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario