viernes, 9 de mayo de 2014

¿Son pruebas?



En una película del Oeste cuyo título no recuerdo, Dan Duryea, uno de los imprescindibles secundarios de este género y del cine negro, interpretaba a un simpático malhechor acusado de atraco, robo y secuestro de rehenes. Atrapado por el sheriff, este le decía: Te hemos cogido con la mujer del alcalde, un caballo robado y el dinero del banco. A lo que él respondía: ¿Y eso son pruebas?
En España, que no es el Oeste, aunque se le acerca por el número de bandoleros que medran en su suelo, el Gobierno ha asumido como eje de la campaña en las elecciones europeas la “filosofía” del aludido cuatrero: que hay dos millones de familias sin ningún ingreso; que seamos el segundo país de Europa en pobreza infantil, que la deuda llegue al 100% del PIB, que tengamos tres millones y medio de viviendas vacías y familias viviendo en la calle, que en 2013 se haya producido un desahucio cada quince minutos, que el 55% de los jóvenes carezca de empleo, que tenemos la telefonía, la luz, la gasolina y el crédito de los más caros de Europa, que seguiremos con una tasa de paro del 25% de la población activa hasta 2015 (según la OCDE), que el 1% más rico se apropia del 8% de toda la rentas, que siguen saliendo a la luz nuevos casos de corrupción (AVE a Barcelona) y nuevos detalles de casos viejos (ERE Andalucía) en los que está implicado el partido en el Gobierno (el triplicado sueldo de Bárcenas en que se convirtió el finiquito diferido), y ¿eso son pruebas de mala gestión? ¿Son pruebas del fracaso del Gobierno?
¡No! Lo que importa es seguir manteniendo el discursito de la herencia recibida y de una recuperación que hace de España el asombro de Europa, según Montoro. Claro, que, en vista de lo que hay, no pueden decir algo distinto. Llevan años mintiendo, así que no van a cambiar ahora.  

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