jueves, 15 de mayo de 2014

Muguruza (1)



Paco:
Sobre el caso de la denuncia del boicot a la actuación de Muguruza, no me vale la comparación de la trayectoria de este músico con lo que pudieran hacer los verdes.  
Lo que haga un miembro de Los Verdes o alguno de sus dirigentes, podemos pensar entre nosotros que no compromete al resto (aunque ante la opinión pública no lo tengo tan claro), porque esos hipotéticos casos aislados de crimen o matonismo a los que tú aludes no formarían parte de la práctica habitual del colectivo verde. Pero los conocidos métodos de amedrentamiento civil no son casos particulares en Herri Batasuna, sino que forman parte una meditada estrategia política, que se convierte en una praxis colectiva aplicada rigurosamente (el totalitarismo de HB empieza con los de dentro). La llamada "socialización del sufrimiento" es un proyecto violento contra la sociedad civil no nacionalista, y quienes han apoyado un programa político que descansa sobre ella, creo, en mi ingenuidad, que se han comprometido con ella, y más, en el caso de un cargo público, como es Muguruza.
Seguramente el ex Kortatu Muguruza será un buen chico, tendrá buen corazón y le gustará tocar la guitarra, cantar y reír, como tantos otros buenos chicos y chicas vascos, que creen a ciegas en los mitos del carlista naviero Sabino Arana, y que con su mejor intención y bondad de corazón están ayudando, por activa o por pasiva (en este caso por activa), a convertir en un infierno la vida de quienes no piensan ni sienten como ellos. Y esa es su responsabilidad, ni más ni menos. No tendrán las manos manchadas de sangre, ni podrán ser procesados por delitos, porque no los han cometido, pero su responsabilidad por haber apoyado ese estado de cosas no se la quita nadie. Como nadie se la quita a quienes apoyaron la dictadura de Franco, ni a los que ahora apoyan a Aznar. ¿O es que vamos a defender que los individuos no son responsables de las decisiones políticas que adoptan, aunque no sean delictivas? ¿O es que creemos que sólo los dirigentes o los gobernantes contraen responsabilidades políticas? ¿O es que, como el voto es secreto, el ciudadano ya no es responsable de lo que vota? ¿O es que el candidato Muguruza, militante abertzale, no se comprometía con el programa para el que pedía el voto?
Me parece que deberíamos ir, precisamente, en sentido contrario y hacer que la gente se sintiera responsable no sólo de sus acciones privadas sino también de las decisiones tomadas sobre lo público, sobre lo que afecta a los demás; esa es, al menos para mí, la noción más auténtica de ciudadanía. Si no aceptamos eso jamás comprenderemos la estabilidad de regímenes que nos parecen infectos, pero que reposan en una serie de factores poco visibles y, si quitamos el apoyo explícito y manifiesto, uno de ellos es el apoyo social  conferido tácitamente por una serie de responsabilidades en cadena basadas en intereses y también en debilidades humanas como la supervivencia a costa de lo que sea, la comodidad, la búsqueda de seguridad, el miedo, la ignorancia, el dogmatismo, el pavor a la verdad, la defensa de lo que se tiene, el temor a que los cambios lleven a una situación peor, etc, etc.  
Y que cante, si quiere, Muguruza, pero eso no evita que pertenezca, haya  pertenecido o colaborado con un partido o coalición que no permite opiniones, habladas, leídas o cantadas, distintas de las suyas.
Viva Euskadi independiente, dices. Bueno, pero, ¿independiente de qué? ¿Independiente de quién? Si alguien me lo aclara, a lo mejor me apunto a la independencia y hasta me hago ciudadano vasco, si en ese futuro Estado vasco independiente voy a vivir mejor y a tener más libertad. Pero ni las teorías ni las prácticas de sus patrocinadores van en esa dirección.
Saludos.

7 de septiembre de 2003

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