Los alumnos que empiezan a estudiar
economía aprenden que los conceptos que tienen que tratar están en la realidad
íntimamente relacionados con consideraciones de tipo político, sociológico y
sicológico, de manera que la economía como disciplina nace de un heroico
proceso de abstracción. Sin embargo, al terminar la carrera se ha realizado lo
que parecía imposible, es decir, que el joven licenciado considera las
abstracciones de la ciencia económica tan reales que ignora el contexto político
y social del cual emanaban al principio. El resultado es la proliferación de
modelos económicos de la sociedad que no tienen ni antecedentes ni
consecuencias políticas y sociales, y en los que los <caminos> del
desarrollo son explorados evitando las fricciones de las realidades sociales.
Esto modelos, útiles para ciertos propósitos, son inservibles para realizar el
más importante de todos: ayudarnos a saber dónde estamos y a dónde vamos en el
proceso de evolución histórica en el que nos encontramos.
Heilbroner,
R. L. (1972): Entre capitalismo y
socialismo, Prólogo, Madrid, Alianza.
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