jueves, 1 de enero de 2026

2026. ¿Hacia dónde cava el viejo topo?

 

Ante el año 2026, ignoro hacia dónde cavará el viejo topo que trabaja en silencio para la historia, pero presiento que seguirá escarbando en la misma y funesta dirección que en los últimos años y con un tesón semejante, por lo cual deduzco que, para la inmensa mayoría de la población española, en particular los sectores más frágiles de las clases populares, y no digamos para las más pobres del mundo, el año entrante no será mucho mejor que el saliente, porque el topo, trabajador incansable, pero ciego, a veces no se orienta bien en el subsuelo y, perdido el rumbo en sus catacumbas, en vez de hacer aflorar avances y progresos, lo que aporta son sistemas políticos monstruosos, dirigidos por seres guiados en grado superlativo por la ambición, el fanatismo y la crueldad, que imponen décadas de brutalidad, ignorancia y retroceso moral para la humanidad.  

En estas circunstancias que me rodean y me inquietan, no me siento capaz de desear sincera y rutinariamente, como si no pasara nada, un feliz y próspero año nuevo, lleno de ventura y de bonitos proyectos que se van a realizar.

Mi saludo es más modesto, deseo que seáis moderadamente felices mientras podáis, con o sin permiso de la autoridad competente, conservéis la sensatez y la claridad de mente y el corazón abierto (y generoso) para quienes tienen menos, pero sin renunciar a una pizca de utopía, porque hoy es absolutamente necesario imaginar que vendrá un tiempo mejor que el presente.