martes, 31 de diciembre de 2024

Feliz año 2025

 No me he atrevido a consultar a los oráculos oficiales ni a los augures aficionados, ni a solicitar un pronóstico a las sibilas y menos aún a los evisceradores de aves, echadores de cartas y nigromantes, ni a mirar los posos de la taza del café ni a pedir opinión a los poseedores de patas de conejo, no sea que confirmen mis temores sobre el año entrante, por todo ello, con buena intención, aunque con cautela y en voz baja, les deseo un año 2025 ligeramente próspero y moderadamente feliz (en estas circunstancias no se debe pedir demasiado).